Sueño

pexels-photo-1102913.jpg

 

Me desplazo entre el paraíso de los sueños donde mi ser se divide como gotas de un mismo mar.

 

Y aún estando desplazada veo cada sueño.

 

Me encuentro en una casa donde veo grandes columnas, son blancas y hermosamente elaboradas que sostienen una gran terraza llena de flores. Entonces las columnas se unen formando una escalera que se ilumina. No sé si bajar o subir. Miro hacia abajo el verde resplandece y escucho una risa de un hombre, me dá curiosidad creo que se ríe de mí.

 

Bajo la escalera buscando, siguiendo el sonido de esas carcajadas que ya me comienzan a molestar. Ahí esta el hombre, recostado en un gran sofá, mirándome de reojo listo para escudriñar lo que puede obtener de mí.

 

Y me pregunta,

 

– Por qué tanto miedo? por qué lo piensas tanto? sabes el tiempo que has perdido?

 

Le respondí,

 

– Aprendí a no dejarme llevar por el impulso, por eso soy cautelosa, no es miedo es precaución.

 

El hombre me pregunta,

 

– Y a qué le temes?

 

Le respondo,

 

– No se quién eres.

 

El me dice,

 

– Y para qué bajaste la escalera al escuchar mi risa?

 

Le respondí,

 

– Curiosidad.

 

El me dice señalándome,

 

– Ahhh pues parece impulsividad.

 

Me puso a pensar…

 

Impulsividad y curiosidad es lo mismo? La curiosidad me lleva a actuar para escudriñar, la curiosidad me impulsa. Pues sí, muchas veces actúo más por curiosidad. De pequeña me llamaban “y por qué?” ese era mi nombre así me callaban y yo no preguntaba más.

 

Me dí cuenta que ese hombre ya sabía como atraerme, con la curiosidad de lo que no sé, con la curiosidad de lo nuevo para mí.

 

Decidí regresar y subí las escaleras pero no encontré la terraza llena de flores, sino que continué subiendo cada escalón esperando encontrarla. Pensé bajar nuevamente pero los escalones se desvanecían según los subía, tenía que seguir subiendo. Podía decidir deternerme pero me quedaría en la nada y no quería eso, bueno solo para descansar, pero no demasiado pues me quedaría como inerte en vida.

 

Entonces me pareció escuchar un aletear como cuando un pájaro trata de volar, algo así. Llegué, sí, a un lugar muy blanco sin paredes, aun así se veía un cielo hermoso azulado. El aleteo era una paloma grande blanca que no podía volar porque tenía su ala derecha torcida. Traté de tomarla en mis manos con la intención de ayudarla, ella no se dejaba, sola luchaba, contra quién? luchaba contra ella misma tratando de enderezar su ala. La observe a distancia para que no se asustara. La paloma se cansó de luchar y dejó caer sus alas también su cuerpo y reposaba, se entregaba a su desdicha sin saber que era su felicidad porque cuando se entregó al cansancio sus alas se relajaron y durmió.

 

Entonces pasé mis manos suavemente sobre sus alas, sentí su herida, sentí la espina. Mis manos se iluminaron y se difuminaron en la blanca paloma donde no podía distinguir entre ambas, veía solamente una luz que las envolvía. De pronto mis manos se transformaban en alas, desde las puntas de mis dedos hacia los hombros, hasta mi corazón que sentía se expandía con amor.

 

De pronto abrí mis ojos… y sonreí porque había visto a Dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s