Aguas

 

Me he sumergido en esas aguas hasta el fondo… llena de terror.

Primero mojé mi punta del pie, luego la del otro, luego me adentré con piernas, brazos, cabeza, corazón, alma, hasta la profundidad más oscura y asfixiante.

El frío y la soledad me acompañaban, que al abrazarlos con amor los transformé en cálida compañía, disfrutando del vacío silencioso, de un bello universo tan íntimo, tan cerca y tan lejos.

En esas profundas aguas la ansiedad me aprisionó. Entonces, cuando me entregué a ese esperanzador propósito, acepté confíe y me liberé.

Emergí de las aguas, nadando sobre ellas como un blanco cisne dispuesto a volar.